La magia es una ciencia inexacta: nadie ha llegado nunca a saberlo todo acerca de ella. Los que se dedican a conocerla y practicarla se llaman magos.

Hay diferentes tipos de magos; pero más tarde los explicaré.

Durante la formación de un magos, éste asiste a la escuela. No se reparten clases magistrales, sino que el alumno aprende la magia en su estancia practicando los diferentes hechizos y conjuros de su libro por sí solo. Durante esta época es característico el uso de una varita, ya que, gracias a su corta longitud y sus materiales por los que esta hecha, ayuda a canalizar mejor la magia.

Cuando el mago se gradúa, deja la varita atrás y practica la magia con su propio cuerpo: canalizándolo a través de él.
Más tarde, cuando se convierte en un auténtico Archimago (más tarde los explicaré), usa una vara. La vara suele estar adornada con algún tipo de gema (como la Piedra de Viverna) que hace aumentar el poder de la magia.

Los magos suelen ser mal vistos por los no magos (a veces llamados por los magos: muggles). Aún así, se conocen magos que ayudaron a los muggles en diferentes aspectos de la vida cotidiana.